¿Qué hacer ante un halago?

De forma frecuente, en distintas campos como la familia y la escuela y en las distintas relaciones sociales, la inclinación a lo negativo es frecuentemente mayor. Los fallos que comete la persona que contamos enfrente se advierten mucho más de forma fácil y resaltan considerablemente más que lo positivo.

Por poner un ejemplo, los progenitores regularmente destacan y recuerdan cientos y cientos de ocasiones lo que hacen mal sus hijos; En la escuela, el profesor no deja de corregir solo los fallos que se cometen y de enviar sanciones a los que se llevan mal, provocando un inmenso foco de atención en algunas personas; y en la pareja, mucho más de lo mismo, los descalabros son considerablemente más perceptibles y tendemos a reiterar lo que no nos atrae del otro.

– Mantén la situación

No te muevas, no hagas alboroto con los brazos, no gires la cabeza, ni se te ocurra bajarla. Puedes explotar para tocarlo. ¿No es verdad que me cuestiones mil ocasiones cuándo es el instante conveniente para comenzar el contacto físico? Bueno, este es buen instante. Un rápido apretón de su antebrazo mientras que le respondes va a ser bastante. Pero no te desplaces bastante, si no estabas suficientemente cerca para inclinarte un tanto, tu ocasión pasó, hojo.

Nos formaron para admitir los cumplidos con determinada humildad e inclusive algo de vergüenza, pero es hora de mudar.

Desde el momento en que nos criaron para ser mudas y mostrar lindas, el mensaje subliminal era que debíamos ser preciosas, pero muy modestas. Conque estábamos condicionados a agradecer en el momento en que alguien hacía un comentario positivo sobre nuestra fachada. Admitir un cumplido es un desafío y no raras veces un instante incómodo por el hecho de que no entendemos de qué manera conducir la ambivalencia entre la gratitud y nuestro deseo de ser humildes.

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