No hace bastante el popular chupacabras era novedad en la mayor parte de los diarios de América Latina. Aquel animal bípedo de ojos saltones, colmillos afilados, pelo espeso, púas en el lomo y garras enormes y afiladas, se había transformado en el terror de las huertas de ganado vacuno, ovino y caprino. Su presencia se realizó evidente en Costa Rica, Venezuela, Brasil, Nicaragua, Honduras y no raras veces en USA y Puerto Rico, donde apareció por vez primera en 1995. Este bicho se caracterizaba primordialmente por chupetear la sangre de los animales hasta ofrecer les dio muerte sin dejar patentizas de extrema crueldad, solo un pequeño orificio por donde absorbía el líquido escencial de sus víctimas. La realidad de este animal/demonio son los testimonios de varios campesinos de distintas países, quienes dicen haberlo visto exponiendo como prueba decenas y decenas de animales fallecidos ocasionados por sus asaltos. Su última aparición en el país fue en 2018 en Jaris, cantón de Mora en la provincia de San José, donde ciertos ganaderos denunciaron los asaltos del animal, dejando sin vida a ciertas vacas.
Prácticamente al tiempo, un conjunto de jóvenes deambulaba por la Avenida Central aplicados a encadenar y ofrecer puñetazos a los transeúntes descuidados, estos últimos, llamados en jerga zoológica como saltamontes. Su campo de acción englobó desde la escultura de León Cortés en La Sabana, atravesó la Avenida Central y acabó en Cuesta de Moras. Los chupacabras, por su lado, actuaban solo a la noche y en áreas despobladas, al paso que los Saltamontes en conjuntos de 2 o 3 situados durante la avenida, capaces de sacarle la billetera a alguno a punta de cuchillo o arrancar cadenas de oro a indefensos. señoras. Después del avance que nos heredó el eterno Alcalde de San José, la avenida se convirtió en un recorrido peatonal inconcluso, donde es ya común ver hippies vendiendo tiliches, cds pirateados, chips de celulares, alcohol en gel, cubrebocas, percibir un cuarteto de marimba y ver a uno que otro guitarrista como el últimamente fallecido Marito Mortadela. Hoy día, los saltamontes cambiaron de estrategia, en tanto que en este momento han ampliado su radio de acción y su propósito, en esta ocasión, dirigido a los tontos turistas que pasean por el área metropolitana.
Tabla de contenidos
- 1 La hormiga
- 2 Cuántos días de vacaciones tocan por año en Costa Rica
- 3 Qué es un chivo en Costa Rica
- 4 Qué es tantear en Costa Rica
- 5 Que decir cuando alguien te dice hola
- 6 Cómo se le dice a la esposa de un nieto
- 7 Qué significa Pura Vida mar
- 8 Qué frase popular dicen en Costa Rica
- 9 Cómo se llama el último hijo
- 10 Por qué se llama Raza de bronce
- 11 Qué es ser playo en Nicaragua
- 12 Cómo saber qué razas tiene mi mestizo
- 13 Cómo hablan los costeños ejemplos
La hormiga
El Códice Florentino comunica que para los mexicas la hormiga era un animal de mal agüero. Su presencia en una vivienda era señal de que algún enemigo malévolo y envidioso lo había enviado para ocasionar patología, muerte, pobreza y zozobra a sus pobladores.
El término petlacóatl se usaba para designar al ciempiés, si bien diríase que el término original es petlacolcóatl o centzommaye. El primero, el día de hoy transformado en petasolcoate, procede de petlatl «petate», zoltic o zolli, «cosa vieja» y coatl, «serpiente», o sea, hace referencia al bicho, que por su forma de serpiente, su color amarillento y su franja formada por sus varias patas –400 según los mexicas– asemeja el borde de un petate viejo. En los códices de los mexicas es recurrente la representación de ciempiés. Se pensaba que el ciempiés, la serpiente y Tlazolteotl simbolizaban la lujuria. Se pensaba que esta diosa podía ocasionar el pecado sexual y asimismo disculparlo después, siempre y cuando el responsable confesase.
¿De qué manera?
La producción se realiza en entre las zonas mucho más cálidas y húmedas de Costa Rica en una localidad llamada Siquirres. En la provincia de Limón, en el Pacífico del país, Rivera y Ortega gestionan una propiedad para hacer las operaciones.
“Allí, poseemos toda la trazabilidad que puede conseguir”, ha dicho Rivera. “Asimismo nos encontramos usando todos estos componentes ambientales que son tan esenciales para el cultivo de insectos. De esa forma, no debemos gastar en electricidad no en agua, utilizando las propiedades del ambiente aquí en Costa Rica”.