No vamos a ser los mucho más ricos, ni los mucho más hermosos, ni los mucho más altos, ni los mucho más fuertes. Pero al demonio con eso. Tal es así que. Los hispanos saben localizar el punto ilusionado en cualquier cosa. En verdad, es muy incierto que permanezca un lenguaje que atesore tantas maneras de expresar que algo mola, o que es excelente, o que mola, o que mola, o mola… y decenas de formas como eso. Veintiún países en los que el español es lengua oficial y cada uno de ellos encontró sus códigos para gozar de la vida a través del idioma.
Que algo sea bueno, o bueno, o increíble es mucho más bien algo hispano universal, pero claro que la estirpe de calor en las venas no se iba a quedar en eso. Desde Tijuana hasta la Patagonia y desde los Pirineos hasta Guinea Ecuatorial, las buenas vibraciones se camaleonizan traspasando fronteras. Evidentemente, su concepto jamás cambia.
Tabla de contenidos
- 1 Cuándo te dicen mami
- 2 Cómo se dice hijo en Cuba
- 3 Qué caracteriza a los cubanos
- 4 Cómo se cruza la frontera
- 5 Qué quiere decir vuelto Clover
- 6 Cuántas veces al día comen los cubanos
- 7 Qué pasa cuando un hombre te dice mami
- 8 Qué es lo que engancha a un hombre
- 9 Qué significa pura vida mae
- 10 Cómo se dice en Cuba tengo novia
- 11 Qué es lo que más consumen los cubanos
- 12 Qué significa que un hombre te abraza por la cintura
Conjunto II. Diferentes expresiones y expresiones, mismos referentes
En este conjunto se encuadran la mayor parte de los mexicanismos, que son el resultado de combinar el español con las diferentes lenguas indígenas. De ahí que, el escritor colombiano Gabriel García Márquez (quien aceptó que charlaba una suerte de “esperanto latinoamericano” puesto que había vivido en numerosos países de este conjunto de naciones) tiene mucha razón en el momento en que afirma que el vocabulario mexicano es una suerte de idioma particular. cuya madre es de españa.
Según mi experiencia, presento solo ciertas expresiones y oraciones mexicanas que en un inicio me provocaron una suerte de confusión o tribulación lingüística, en tanto que me eran absolutamente ignotas. “Despacio, muy despacio” (como afirma la canción mexicana famosa por Pedro Infante), empecé a comprenderlos y ciertos de ellos los incorporé a mi vocabulario y por esa razón el día de hoy (tras haber vivido 25 provechosos años en tierra azteca, desde el instante en que llegué en tiempos de Zedillo en 1996, y en este momento nos encontramos en tiempos obradoristas, en 2022) las comparto con los que leen de este libro.