Todos tenemos una identidad, eso es incuestionable. Asimismo se conoce que pertenecemos al estado costarricense, que habitamos exactamente el mismo territorio, pero ¿verdaderamente sabes y vives lo que significa ser costarricense? Probablemente habitualmente no, pues no todo el planeta se siente orgulloso de esto, ni lo vive totalmente; ciertos no son siendo conscientes de lo que supone.
El inconveniente de hoy de esta falta de identidad es no admitir que somos un país con una cultura muy diversa; O sea apostar por la desaparición de una enseñanza eficiente en la toma de conciencia de lo que significa ser ciudadano; Es limitarnos a una cultura superficial donde el «pura vida» nos hace indiferentes a nuestras realidades mucho más urgentes o el desinterés por llevar a cabo de nuestra Patria, pese a la enorme predominación extranjera, un país con sello propio y no una mediocre imitación de otros. etnias
Tabla de contenidos
- 1 Naturaleza
- 2 Cómo despedir a un trabajador Costa Rica
- 3 Qué es lo más bonito de Costa Rica
- 4 Cuando te despiden sin razón
- 5 Cómo saber qué razas tiene mi mestizo
- 6 Cómo decir que estoy mal sin decirlo
- 7 Cómo aprender hablar sin ofender
- 8 Cómo se paga el salario de noche en Costa Rica
- 9 Qué pasa cuando un empleado cumple 10 años en una empresa
- 10 Cómo responder a un jaja ok
- 11 Cómo hacer indirectas de amor
- 12 Qué significa 24 7 para los jóvenes
- 13 Que se desayuna en Costa Rica
Naturaleza
Con solamente 50.000 km cuadrados (el tamaño de Aragón), Costa Rica nucléa el 4% de la biodiversidad mundial. Indudablemente, este se encuentra dentro de los enormes atractivos del país, y los ticos lo saben y lo cuidan. Un amor por la naturaleza a la perfección enraizado en la sociedad, que pasa de las autoridades políticas al ciudadano de caminando, de los progenitores a los hijos.
ADRIANO CORRALES ARIAS
Bastante se ha discutido y se está opinando sobre la presunta excepcionalidad de la nación costarricense y sus pobladores en el concierto de los países centroamericanos y, generalmente, en el extenso planeta hispanoamericano y mucho más allí. Desde la historia de historia legendaria blanca de la “Suiza centroamericana” hasta el bocadillo diario de un país democrático, pacífico, culto, ecológico, igual, se ha tejido una telaraña ideológica de “tic” que frecuentemente consigue preocupantes decibelios de chauvinismo y hostilidad a los extranjeros rayanos en el neofascista. fórmulas Esta telaraña prolonga un colosal velo sobre la enorme noche precolombina y esconde con cinismo la invasión europea que reconfigura salvajemente un conjunto de naciones que entonces rebautizará como América. El violento machetazo de la conquista y colonia europea terminó con una cantidad enorme de años de historia cultural de nuestros pobladores auténticos. Ciertos investigadores estiman que a la llegada de los españoles, el territorio de lo que en este momento se conoce como Costa Rica, se encontraba poblado por un número próxima a los cuatrocientos mil o quinientos mil de indígenas. Tras cien años, quedaba cerca del 5 por ciento. La mayor parte de ellos fallecieron en los horribles viajes a trabajos forzados en las minas del sur del conjunto de naciones, gracias a patologías y epidemias transmitidas por virus antes extraños o por la crueldad directa de la cruz y la espada. De ahí que Costa Rica es un país nuevo, en cualquier caso repoblado por un fluído incesante de conquistadores, inmigrantes, visitantes y hasta aventureros en su corto y tumultuosa historia.
En una misma nación hay defensores y opositores de aquellas líneas ideológicas que fomentan la salvedad al mito o desposeen a la reina de la democracia criolla, que, según ellos, vaga inmaculada por lo políticamente incorrecto. calles y avenidas. Estas discusiones se hacen tanto a nivel académico, como a nivel político/promocional y habitual rayando en un lastimoso folklore donde se intercalan exclusividades religiosas, geográficas, telúricas, “raciales” y hasta deportivas, tal y como si de una alternancia se tratara. paraíso. Aun se charla del descenso o ascendencia de una suerte de Atlántida caribeña o del surgimiento tardío del istmo costarricense/panameño, que da a estas tierras lozanía y juventud de america y terrestre, pero asimismo riqueza agroecológica y paisajística. Y algo de esto se debe existir ya que el 5 por ciento de la biodiversidad del mundo se aloja en el pequeño territorio. Además de esto, es bueno destacar que este pequeño territorio, desde el riguroso fondo prehispánico, ha servido de puente entre ámbas enormes masas continentales: la predominación náhuatl/mayense llega hasta Guanacaste (Enorme Nicoya, donde está lo que en este momento se conoce como Mesoamérica). ) y el centro, el Caribe norte y la región sur estuvieron bajo la predominación de sudamérica del signo Chibcha. En otras expresiones, desde ese momento este fue un territorio de encuentros, confluencias y resistencias; una región fronteriza de profundo trueque social y cultural, un “país” multiétnico, multilingüe y multicultural. El día de hoy, en especial desde la década de 1970 (a lo largo del siglo XIX y principios del XX, fueron las ciudades prusiana/alemana, china, jamaicana, italiana, francesa, libanesa, entre muchas otras, quienes enriquecieron el panorama social y cultural con alimentos, bebidas, artes, ciencias , tecnologías, religiones, opiniones, ideas políticas, en resumen, diferentes maneras de comprender el planeta), todavía es un país receptor de migrantes pero, además de esto, expulsa de nacionales y interfaz de tránsito para bastantes que procuran la vida en sitios mucho más propicios. allí en «el norte despiadado y revuelto», según el nombre de José Martí.