¿Qué significa Pachichi en Argentina?

Patricia Domínguez, Chile. CentroCentro, Palacio de Cibeles, La capital española, España – 2020 Curador: Rafael Barber Cortell La artista chilena Patricia Domínguez muestra su trabajo en CentroCentro como una parte del período “No hay nada en medio”. el medio) comisariada por Rafael Barber Cortell, donde seis artistas efectuarán tres exposiciones a dúo. Para el segundo episodio de este período, Beatriz Olabarrieta y Patricia Domínguez ofrecen 2 proyectos independientes que se despliegan uno a cada lado del piso 5° de CentroCentro. Desde una investigación en fase de prueba sobre la etnobotánica, las prácticas de curación y la corporativización del confort, la obra de Patricia Domínguez averigua en los encuentros y desencuentros que se dan en el planeta global, ampliando la visión hacia las diferentes maneras de comprender el precaución y la curación de nuestros ámbitos. Su obra nos sumerge en una constelación deducible, donde las situaciones sociopolíticas, ambientales, culturales, se entrelazan como un fluído de energía que relaciona el contexto en el que la artista efectúa sus producciones. La intuición de la artista nos conmueve y revela su sensibilidad. Ingresar en la exposición es rendirse a una lectura multipolar donde sonidos, vídeos, altares, amuletos y también imágenes nos fuerzan a sostener una observación abierta y atenta sobre un espacio expositivo que muta y busca trasladarnos a otro nivel narrativo. Patricia comparte con Contemporary Relief sus buscas, vivencias y da cuenta de todo lo relacionado con esta exposición. M.L.M.: En tu obra se entrecruzan temáticas muy distintas donde se fusionan hechos sociopolíticos y económicos con misticismo, rituales y botánica desde diferentes idiomas y formatos. ¿De qué manera aparece tu interés por fusionar la etnobotánica con otras prácticas como el arte contemporáneo? P.D.: La etnobotánica como especialidad me resulta atrayente pues examina las relaciones que hay entre los humanos y el planeta vegetal. Ese link es mi portal para lograr investigar y entender ciertas complicadas relaciones que establecemos como humanos con el planeta vivo. Comencé aprendiendo ilustración botánica en el Jardín Botánico de Novedosa York y trabajé en el Museo Americano de Historia Natural a lo largo de mis años en Novedosa York. En esos estudios llegué a un límite donde comprendí que el enfoque intelectual-científico de lo que es una planta, se quedó corto para comprender el poder real de las plantas con relación a sustentarnos a nivel físico, sensible y espiritual en estos momentos. Comenzó a tener mucho más sentido para mí el enfoque etnobotánico-chamánico, donde cada planta tiene una “madre” o “espíritu guía” con quien uno puede conectarse para conseguir una visión mucho más amplia y extensa, mucho más percepción, mucho más visión. Pero por otra parte, la etnobotánica tiene una base colonial dificultosa, en tanto que por norma general se usaba para documentar entendimientos sobre plantas para ser renombradas, clasificadas y explotadas por sus principios activos, sus materiales, sus opciones de producir ganancias, desde un criterio occidental. de vista, minando el saber indígena habitualmente. Personalmente, como especialidad sin dependencia, la etnobotánica se me comenzó a quedar corta puesto que no hallaba en ella espacio para la imaginación. Está bastante relacionado a documentar, mucho más que a imaginar. En mi trabajo necesito inventar novedosas relaciones para capturar vínculos desde la pobreza neoliberal donde vivimos hasta las novedosas relaciones espirituales que están mostrándose el día de hoy con relación a la tecnología, por servirnos de un ejemplo. Me vi en la necesidad de producir una etnobotánica en fase de prueba que dejara efectuar futuros actos. , seguir hacia el futuro, con plantas aliadas. Ahí se abrió un espacio, que pude saber desde el lenguaje del arte. Por otra parte, el arte contemporáneo o – «arte en la era del capitalismo» como acostumbraba a decir el profesor Daniel Bozhkov – se convirtió en una interfaz para examinar conceptos de forma en fase de prueba. El lenguaje polivalente y dinámico del arte me deja inventar mi lenguaje visual y conceptual, llevar a cabo mis indagaciones para intentar entender, asombrarme y/o digerir las realidades que nos toca atravesar. Yo pienso que todo debe mudar de nombre en estos días de crisis. Soñado nuevamente. Y de ahí que, esta combinación de referencias, formas, texturas y vivencias es la manera personal que me resulta eficaz. Por medio de las proyectos que estoy generando, trato de encarnar formas que hay el día de hoy en la vida que me toca atravesar; Tucanes quemados, ventas de terrenos en la selva para cultivos de coca y votos políticos, plantas que dan una exclusiva visión para andar el neoliberalismo, plantas que asisten a atenuar el efecto del wi-fi en nuestros cuerpos, etcétera. M.L.M.: ¿Qué herramientas o has descubierto? novedosas perspectivas desde este enfoque? P.D.: La planta y el pixel son entidades irreducibles de la vida de hoy. Se tocan en estos extraños instantes. Se tocan en nuestros celulares y en nuestras manos. Pienso que este enfoque me permitió actualizar la representación de las plantas al unirlas con la tecnología, el extractivismo y la espiritualidad; a lo onírico en rituales personales, poéticos, ficcionales. Me ha ayudado a examinar la necesidad de detectar novedosas figuras místicas y sagradas que brotan de la confluencia de lo vivo con lo digital. Aquí en Chile los multimundos están en incesante cambio y recirculación. Novedosas maneras de identidad espiritual brotan de las distintas zonas de contacto y, por consiguiente, se precisan novedosas maneras de relación entre cuerpos y psiques y ecosistemas. Los rituales mestizos y falsos están constituidos por elementos que fueron atraídos, mezclados, adulterados, transformados y resignificados desde la colonización hasta nuestros días. El día de hoy, entre los mayores inconvenientes aquí es la extracción neoliberal de los elementos naturales. Por poner un ejemplo, en el área de Petorca en Chile Central, toda el agua libre se está usando para regar aguacates para exportación. Esto dejó a la red social que allí vive sin ingreso a agua dulce para consumo, higiene o riego de sus plantas, colocándolos en una crisis sanitaria ya hace diez años. Aun el gobierno debe mandarlos a dar agua bebible en camiones cisterna, apoyando de este modo a las compañías privadas en vez de asegurar que los ciudadanos logren entrar a los servicios básicos. Entonces, brotan problemas como qué relaciones o imágenes tienen la posibilidad de aparecer de ahí, para ofrecer forma a través del arte a estas complicadas relaciones entre humanos, agua, plantas, neoextractivismo y consumo. ¿Qué imágenes ofrecerle, de qué manera agarrar las historias interespecies que se dan, de qué manera charlar de esto de forma que abarque todo el tejido sensible que tiene? Este acercamiento que he construido entre el arte, la etnobotánica, el extractivismo y la espiritualidad me asiste para intentar andar estas ocasiones complicadas. Es un enfoque multiforme. M.LM.: El horrible incendio en la Amazonía y el estallido popular de octubre en su natal Chile coincidieron en el tiempo y sucedieron mientras que Patricia estaba en la vivienda Kiosko en Santa Cruz de las Sierra, Bolivia. “Mother Drone” explora las experiencias y medites que brotaron en lo personal desde estas situaciones.- ¿De qué forma fue tu experiencia en la vivienda? P.D.: Toda la experiencia de Kiosko fue despiadado, en el sentido de que llegué a la vivienda en Santa Cruz en la mitad de los incendios del Amazonas. El cielo sobre la localidad se encontraba gris y olía a madera, más allá de que el fuego se encontraba a cientos y cientos de km de distancia. Pasé la primera semana caminando por la localidad y empecé a intranquilizarme en tanto que no podía conectarme con solamente que meditar en el fuego. Brotaron varios problemas con relación a cuál era el sentido de realizar la investigación artística que me había propuesto, mientras que llevaba un mes observando arder la selva amazónica en la pantalla de mi PC y, en este momento que se encontraba en Bolivia, ¿no iba a realizar algo para contribuir? , asistencia… llevar a cabo algo? La disputa de la tranquilidad de vivir tras nuestras pantallas, observando de qué forma se desmorona nuestro planeta, me retaba de forma directa. Charlé con el aparato de Kiosko y fueron súper flexibles. Me contactaron con una mujer que se se encontraba organizando para mandar un camión con alimentos y medicinas para los animales damnificados por los incendios en Roboré, Chiquitania, la puerta boliviana de la Amazonía. O sea lo atrayente de las viviendas desde mi criterio; Abren nuevos espacios, dejan mudar de vida el plan que pones en la petición un año antes de llegar a la vivienda. Posibilita la conexión con ciertas ocasiones que en la mayoría de los casos distan bastante de serlo. Si bien pertenecen a un mismo inconveniente global de diferente forma, ¿no? -Llegué al Cobijo Biotermal de Aguas Calientes unos días después. Me han recibido amablemente como voluntario. A fin de que te hagas un concepto de la intensidad del tema de de qué manera afectó el incendio, aquí tienes un informe que te logró Nat Geo. https://www.nationalgeographicla.com/amazonia/animales-damnificados-salve El segundo día que ayudaba en el cobijo, llegó un tucán ciego con un ojo, el derecho. Ese día asimismo llegó un tucán con la cola y las patas quemadas, 4 papagayos desecados y un zorro fallecido por deshidratación (murió sendero al cobijo). Deja de preocuparte, el tucán ciego se sintió en su lado derecho. Me miraba ocasionalmente con su lado izquierdo. Me percaté de que era como una máscara mística. Un animal mitológico que ha surgido del fuego de la Chiquitania y la Amazonía. Una máquina de ver, un monstruo que ve alén de lo aparente. Tiene 2 caras, le han quemado el lado derecho. El lado masculino, el lado que el capitalismo necesita de todos nosotros. Darwin protege del tucán. Un joven de 19 años de edad. Mientras que ayudábamos a dar de comer a los animales, soñé con Darwin como un guardián involuntario de ciencia ficción, un guardián de esas tierras y sus múltiples especies. Los auténticos héroes de la tierra. Con sus celulares en el bolsillo que suenan a reggaetón. Tomé una fotografía de Darwin y un loro verde llamado «Maléfico». Darwin y la Maléfica. que par Me hace meditar en la teoria de las especies. El último eslabón de la teoría de las especies. Estos animales carbonizados son los últimos eslabones de la cadena de damnificados por los incendios. Las víctimas del mucho más fuerte. La maldita teoría de Darwin. No queda nada alén de sus pieles y sus libertades quemadas. Si bien despiadado, fue un estudio poder relacionar a estos animales con su espíritu salvaje. Expulsados ​​de su bosque por el fuego. Una ocasión única para presenciar sus espíritus salvajes y también indomesticables. Ferales. Humanos y animales, ocupando relaciones asimétricas dadas por la patología y la puerta de inseguridad. Enfermos y quemados en sus jaulas, estos animales recién salidos del bosque todavía están libres de espíritu. En el transcurso de un tiempo llenan el 5º nivel de domesticación, pero ahora están en el primero. No tienen la posibilidad de vivir sin humanos. Es el bosque el que nos deja tocarlo mediante sus órganos quemados. Cuidar al tucán ciego fue mi forma de tocar el espíritu del bosque. De ser escaneado por él. visto. La tierra evalúa por los hechos, no por el color ni por la raza, me recuerda a eso que ha dicho Amador el año pasado, en la selva. La otra selva, sobre el río Madre de Dios; la tierra siente las ofrendas, las ofrendas energéticas, las expresiones, los actos. No ve colores ni pieles. Al mediodía, debió mover a los tucanes a sus novedosas jaulas temporales. Me solicitaron que lo mantuviera con las manos y le pusiese un jockey encima a fin de que no se escapase. Esmeradamente puse mis manos sobre él y lo sentí palpitar de temor. Su cuerpo tremía bajo mis manos. Tucutum tucutum tucutum. Cerré los ojos y lo contacté. Golpeamos juntos, él en su terror y yo en mi intento de contenerlo. Nos coordinamos a lo largo de unos segundos. Sincronizamos en silencio. Podía sentir el latido del corazón de todo lo vivo mediante ese pájaro. El palpitar de la tierra. El palpitar nos une a todos. El latido nos atraviesa. Nuestros cuerpos le forman parte. En los últimos días de la vivienda, ahora en el mes de octubre de 2019, nos tocó vivir los estallidos sociales en Ecuador y Chile. Asimismo el paro civil por el voto ilegal de Evo Morales que nos sostuvo encerrados los últimos 15 días de la vivienda. El humo del fuego se trasladó de Roboré a la localidad. Exactamente el mismo humo de los bosques quemados es el que empaña nuestras lentes. Es el fragancia a ceniza que sentimos desde el balcón del Kiosko. Y ha saltado a Ecuador, a Chile, a Bolivia, a Uruguay. El fuego nos persigue en las barricadas, en los saqueos. ¿Va a ser que creían que el neoliberalismo iba a abrasar la selva y esto no nos iba a incendiar el ánimo, que no nos iba a tocar de la manera mucho más primitiva? ¿En nuestros pulmones energéticos? La palpitación de los vivos es acelerada por el fuego. El tucán late, el fuego crepita, el humano es atravesado por su fuego. El latido del corazón es el sonido de todo lo vivo. 8 tuertos en manifestaciones indígenas en Ecuador. En Chile, el INDH da los cálculos a la fecha de 3.838 personas lesiones en las manifestaciones y opresión militar, donde a la fecha mucho más de 460 han resultado heridos en el globo ocular (en su mayor parte lesiones oculares y ciertas, pérdida o pinchazo de ojo). Tucanes y humanos tuertos o ciegos, especies con exactamente el mismo daño en sus máquinas de visión física, son producto de los enfrentamientos de esos meses. El fuego ha saltado del Amazonas a las ciudades. La aceleración de la destrucción de este sistema en el que vivimos está en marcha. En ese instante de crisis popular, escribí lo que copio ahora. En este momento en el contexto del coronavirus se reitera suponiendo que estoy encerrado de forma involuntaria por segunda vez en menos de seis meses: Aquí en Santa Cruz llevamos 11 días de paro nacional indefinido. El día de hoy hubo recreo y salimos a obtener comida con Carla. Era baja y cara. Y seco. –Pachichi- como dicen los mexicanos del norte. Los costos están poco a poco más inflados en el mercado de Los Pozos. Al presenciar la caída del sistema en el que vivimos, tuve la sensación de que presenciaremos estos instantes apocalípticos poco a poco más de forma frecuente. Hasta el momento en que brote el nuevo, entre las cenizas de este. Queda poca comida. Hay silencio. Un encapuchado pasa serenamente en bicicleta por la calle. Cada esquina de la calle se encontraba denegada por un turismo. Uno ha dicho -En mi calle no se desplaza un sepe-. Me hace meditar que hasta el momento en que la última persona de este mundo esté en desigualdad o tolerando, todos nos encontramos condenados adjuntado con esa persona. Hasta el momento en que se suelte el último, todos nos encontramos con él o ella. Nudos galácticos nos unen, como ser, como clase. En los días de paro civil, los marchantes de la X Marcha Indígena llegaron a ocupar la Plaza de Santa Cruz. Continuaron múltiples días acampando allí. Era como ver un pequeño ejército entre especies. Humanos, plantas, árboles y aguas marcharon por la tierra. Su bandera es la Patajú. Una enorme flor con flores, con los tonos de la bandera boliviana. Colorado, verde y amarillo. Es la auténtica bandera de Bolivia. 31 días marcharon por la tierra, pegando el territorio con sus pies. La única forma en que tiene sentido para ellos protestar es marchar por su tierra. Fueron a Santa Cruz a abogar por sus tierras quemadas, invadidas por la agricultura y la deforestación y entregadas como venta de votos a los adeptos de Evo Morales. De esta manera sucedió la vivienda en Kiosko. Trajo aprendizajes y vivencias muy inopinados. Y de los fuegos de Bolivia brinqué a los de Chile. Y conmigo la producción del vídeo que estoy exhibiendo en Centro Centro. Lo que pasó en Chile es otra historia. M.L.M.: ¿Qué aportes se resaltan del especial ambiente de Santa Cruz de la Sierra que han influido en la exposición “Madre Drone”? P.D.: Santa Cruz es muy distinta al resto de los aimaras de Bolivia. En Santa Cruz son lona, ​​guaraníes, mestizos, blancos. Hay otras genealogías y estéticas de lo que se piensa como la Bolivia andina, los cholets, el Prominente, etcétera. Santa Cruz es una localidad dura en el sentido de que no hay mucha producción cultural, no hay una trama de artistas muy articulada, activistas, realizar en fase de prueba. Kiosko allí hace un trabajo único al convocar por medio de sus exposiciones, hablas, talleres en torno al arte. «Mujeres Creando» asimismo tiene una presencia realmente fuerte. Fuimos a la primera reunión de mujeres que se abrió en el marco del paro civil. Oír a todas y cada una esas mujeres que abogan por el bien y el los pies en el suelo asimismo fue una inspiración para mi vídeo, en el sentido de que esa intuición me hace más fuerte de que la energía femenina urge para lograr meditar en futuros afables, vivibles, recurrentes. En Bolivia por norma general son muy inventivos. Para mí, esa independencia de hacer, conjuntar y apropiarse de la civilización global arraigada en su crónica ancestral es muy inspiradora. Recién llegados a Santa Cruz, fuimos a la feria llamada Expo Cruz, donde se exhibían vehículos, plazas turísticas, caballos enanos, se vendían rifas, etcétera. Había una gruta pachamánica que se abría y también alumbraba unos ojos verdes de plantas con luces led . Era la propaganda de una compañía de cemento. Había un adulto mayor vendiendo víboras fabricadas de papel, había robots publicitando compañías de telecomunicaciones, había una pequeña vestida de serpiente anunciando el turismo en la selva de Bolivia, los dinosaurios bailaban trap. Fue lo mucho más semejante a una experiencia alucinatoria que he tenido. Lo que hice fue pedir múltiples contactos de los individuos que me interesaban, y ver como los podía volver a pensar en mi vídeo. Y de ahí salieron múltiples individuos del vídeo como el robot, la diosa láser, la serpiente. Trabajo bastante de este modo, salgo a la calle y dejo que la producción donde estoy haciendo un trabajo se impregne de ella. Como desarrollo creativo, dejo que entre lo que existe afuera, por norma general de usos estándar, a fin de que logre reordenar sus relaciones y ser transmutado y «futuro» en mis vídeos mediante un enfoque onírico, sagrado, dinámico. Y esa utilidad al instante de la producción del vídeo me dejó trabajar y entender distintas comunidades como el conjunto de teatro en fase de prueba universitario, diseñadores de vestuario, inventores de robots, veterinarios, cineastas, biólogos, médiums, sanaderos españoles, activistas, etcétera.M.L.M.: En la actualidad observamos como la intrusión en nuestra intimidad se está transformando en un mecanismo de contención y seguridad ciudadana. En tu exposición «Madre Drone» se emplea el dron como símbolo y término, abordando el tema desde los hechos sucedidos en Santiago de Chile en 2019. ¿Qué conexiones se tienen la posibilidad de entablar entre la crónica de tu exposición y el contexto de hoy donde se lleva a cabo? entra? privacidad, nuestra relación con el ambiente, con el resto y con la «seguridad» en tensión? P.D.: La figura del dron entra en mi trabajo desde el instante en que soñaba con drones. Múltiples me rodearon y cada uno de ellos tenía un ojo colorado, como un cíclope. Un ojo colorado y fatigado. Irritado. Había una sensación de familiaridad. ¿Los drones parecían ser míos? Se sentían como mascotas. Cada uno de ellos personificaba un período que había que finalizar. En el sueño, cada individuo tenía sus drones cíclopes volando. Ciertos mucho más enormes que otros. Sus ojos observadores observaban y llevaban la cuenta de nuestros tiempos en el mismo instante. Cíclopes-zánganos que nos avizoraban como insectos, recordándonos todos sus plazos. Cada dron tenía su ojo colorado y lloroso. Lágrimas rojas cayeron sobre mi cabeza. Si antes se hacían puntas de flecha, en este momento se hacen drones. El vuelo prosigue, cazando otras formas. Los drones siguen el viejo vuelo iniciado por las puntas de flecha. El silbido de la flecha prosigue en el zumbido de un dron. Un dron, según la Real Academia De españa, es una aeronave no tripulada. Para mí son una «extensión astral» del humano que le deja transitar por el planeta de arriba. Un ojo volador. Un ojo vigilante. ¨Un ojo suspendido en el aire¨ para ofrecerle un nuevo sentido a la oración de Gordon Wasson. En el contexto de las manifestaciones en Chile que se incrementaron desde octubre de 2019, he escuchado historias, y visto con mis ojos, el dron de drones policiales espiando a amigos activistas. Recorren los patios interiores de las edificaciones, intentando encontrar semblantes, espiando las reuniones, sobrevolando las manifestaciones, grabando, intentando encontrar responsables. A fines de 2019, los participantes de la manifestación en la Plaza Dignidad de Santiago unieron fuerzas con punteros láser y derruyeron un dron en un «Light Attack». Personas que emplean armas ligeras, adjuntado con el potencial cegador y abrasador de los láseres, y todos apuntando al dron espía al tiempo, derribándolo. La pelea popular se ha movido al aire, a las armas ligeras, a la red social. Asimismo es una parte del nuevo pensamiento, de lo colectivo desde el criterio femenino, comunitario. La contrapartida de la supervisión y el control radical. Este ataque de luz comunitario y también improvisado es un caso de muestra de la energía del nuevo pensamiento en el que nos encontramos accediendo, uno de empoderamiento de la multitud, donde juntos hacemos una masa crítica tan enorme que no existe quien frene las solicitudes. que se piden. . En Chile se solicita dignidad; Pensiones dignas, salud digna, educación digna, basta de privatizaciones del agua. Se solicita el bien común. Exactamente los mismos punteros láser se usan a lo largo del vídeo de Mother Drone de distintas formas, como rayos de la diosa virgen láser, como escáner curativo, como armas ligeras, como exudación del bosque, como golpes de animales. Se flexibilizan sus opciones de empleo y se abren opciones. Fue una coincidencia, puesto que tenía los punteros láser antes que sucediera el ataque de luz. Veo drones, adjuntado con el tucán ciego, como monstruos que vuelan por nuestros cielos en estos días. (En este momento en tiempos del coronavirus asimismo sobrevuelan el mundo aeroplanos vacíos). Estoy en una búsqueda de maneras de «ver» lo espiritual, alén de lo físico. El tucán ciego me guía. Asimismo me guía el dron, esta máquina infernal que en este momento es uno de mis animales de poder. Levito en ellos. Con su penetrante visión artificial, sus sentidos sobrepasan y trascienden el planeta diario de la percepción, como afirma Peter Adey en su artículo Making the Drone strange. Son monstruos de visión anticuada muy dispares a un unicornio o un zombi, han mutado al tucán y al dron. Estos son los seres aéreos que procuramos el día de hoy como animales de poder, los nuevos seres míticos. Seres de visión que sobrevuelan los cielos, mandados de los “dioses” de la supervisión y el control y el extractivismo en estos días. Nace una era de supervisión, de vuelos astrales policiales por medio de drones, de visiones aumentadas. Para mí, el dron es un pájaro de poder designado a ser derruido por la red social. La obra es mi forma de visualizarla, de pensar sobre la necesidad de hacer mitologías elecciones. Necesitamos novedosas figuras sagradas, necesitamos rituales de exorcismo de lo normativo, figuras imaginadas desde una ficción de sudamérica que materialicen el espíritu de lo contemporáneo, rituales que le den la vuelta a la verdad aun a nivel simbólico para intentar meditar en futuros interespecies mucho más compasivos y sustentables. . M.L.M.: Si no se instalase el confinamiento obligación, la exposición de Patricia podría visitarse en La capital de españa. Es ineludible preguntarse cuál es el sitio del arte el día de hoy, o hacia dónde se dirige en un contexto de confinamiento obligación. P.D.: El arte estuvo comentando y advirtiendo sobre temas y inconvenientes que son preferencias mundiales; los catastrofes ambientales, el abuso de poder, las inequidades del neoliberalismo, el patriarcado, la discriminación, etcétera. Asimismo redefine y abre idiomas, exhibe otros registros de comunicación y entendimientos. Es primordial proseguir escribiendo, observando, realizando arte para comprender los tiempos que vivimos. Pienso que el arte y sus manifestaciones son como estómagos que asimilan la vida, la verdad, lo que sucede, lo que puede pasar, lo que jamás va a pasar. Dirigir duelos y celebraciones. Es primordial seguir. En este momento, reconsidere las condiciones asimismo. ¿Qué género de arte se puede realizar en condiciones de aislamiento, de no movilidad entre países, de no poder ingresar a determinados materiales y espacios, donde han caído prácticamente todos los capitales de producción? Es atrayente. El arte proseguirá, el interrogante es de qué forma.

Conclusión

La riqueza cultural y lingüística de México no acaba ahí. Asimismo está el acento costeño (de la costa), las formas en que las etnias indígenas charlan español, las comunidades originarias de otros países en la nación añaden expresiones al español, y considerablemente más. Este producto es solo un pequeño reflejo de las distintas áreas y el léxico único que hallas tras el español mexicano, creando expresiones mexicanas mucho más extrañas. Si te resulta interesante saber mucho más sobre la civilización de México, AmazingTalker te sugiere comprobar los productos “Canciones o corridos que cuentan historias del pasado” y 13 calaveras literarias del día de fallecidos.

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