¿Qué significa bigote en villero?

Compendiado en el lapso de múltiples excursiones involuntarias hacia esas profundas arterias donde late el espíritu de incesante evolución y metamorfosis del lenguaje, este muy breve diccionario de términos mezclados y distintos intenta poner de manifiesto ciertos de esos nuevos usos que es conveniente entender antes de lanzarse a la experiencia de la vida social.

¿Por qué razón le dicen manya a Peñarol?

El alias ‘manya’ nació con una intención ofensiva y despreciativa, caracteristica de un club elitista y antipopular. El responsable de charlar fue Carlos Scarone, hermano mayor de Héctor, antes de un amistoso entre Peñarol y Nacional en un tradicional de julio de 1914.

¿De qué forma es ser otario?

Malevo, eres un corte en la cara de la región

¡Juira Gato! Y sucede que a este rincón del grillo vengo a hablaros de él. ¿Cuyo? De Carlos Raúl Muñoz y Pérez, para nosotros: Carlos de la Púa: el Malevo Muñoz, quizás la expresión máxima de la poesía lunfardesca. “Nací en un vecindario de Buenos Aires en 1898. Tres generaciones de Buenos Aires documentan mi profundo amor por el ciudadano. Una cancha con un ‘gol’ en un rincón de Buenos Aires y la trayectoria real de un farol empedrado marcan el sendero de mi niñez.” Con espíritu anarquista, ingresa en el trabajo de oficinista agregando sus «crónicas de conscripto» a una gaceta de temporada, denunciando las crueldades de los soldados de los cuarteles. Quizás, su verborrea aguda, su brusquedad mágica que entonces se transformó en papel, sus vivencias como vendedor ambulante con la peculiaridad de vocear la mercancía con una serpiente arroscada al cuello, lo transformaron en la «joya» del periódico de Natalio Botana: Crítica, ahora una capacidad cultural que contó en sus páginas con la existencia de Roberto Tálice, Enrique y Raúl González Tuñón, Roberto Arlt, Nicolás Olivari, Leopoldo Marechal, María Luisa Carnelli, Jorge Luis Borges, entre otros muchos.

¿Fue intuición o lo sabías? Me refiero al hecho de poder con La crencha aceitada (1928) el anhelo de todo poeta: redactar un solo libro y enmudecer. Tenía treinta años en el momento en que publicó La crencha… eso fue bastante para perpetuarlo en la literatura porteña, jerarquizando la lunfardía y como es natural la literatura nacional. Por el hecho de que si alguien desea comprender la medula espinal de esta localidad colérica (pero asimismo una compañera) no puede eludir las páginas de este libro que no solamente se alimentó de entornos revoltosos, mezcla de timba, mujeres de la calle, burreros, fiolos, indigentes, chorros y otros agobiados, asimismo lo logró tomando de la literatura universal. Quizás la felicidad de Malevo venga de ese equilibrio que va desde Shakespeare hasta el quinteto de Maipú y Lavalle. Sus poemas, siendo ásperos, preocupantes, irónicos, ruines y hasta a veces sucios, no dejan de tener su pincelada profesora, o sea, bajo lo que a priori semeja ser un fácil sello de la temporada, el poeta va a estar siempre y en todo momento agazapado . Mira este símil del Puente de Alsina:

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