Hay múltiples teorías sobre el origen etimológico del término mentiroso. No obstante, entre los que cobra mucho más fuerza es el que establece que deriva del francés, precisamente de la palabra “empousteur”, que puede traducirse como “persona que engaña” y que emite, por su parte, del latín «farsante», que es homónimo de «farsante».
El adjetivo mentiroso se emplea para calificar a alguien que efectúa patrañas: engaño, trampas. Un sujeto engañoso, por ende, es un mentiroso. Por poner un ejemplo: “¡Demandamos que el gobernador renuncie! ¡Él es un mentiroso! ”, “Precaución con ese mentiroso, no dejes que te rompa el corazón”, “Este periodista es un mentiroso que siempre y en todo momento malinterpreta la realidad”.
Tabla de contenidos
- 1 ¿Cuál es el significado de Pushito?
- 2 ¿Cómo saludar a las 4 am?
- 3 ¿Cuál es el mejor acento del mundo?
- 4 ¿Cómo se dice ella es Argentina?
- 5 ¿Cómo se dice en italiano yo soy de Argentina?
- 6 ¿Qué significa beso del 7?
- 7 ¿Como dicen los argentinos tú?
- 8 ¿Qué significa la palabra gorda en Argentina?
- 9 ¿Qué come la gente pobre en Argentina?
- 10 ¿Qué es una tienda inusual?
- 11 ¿Cómo le dicen los mexicanos a la banana?
- 12 ¿Cuál es el depredador de la lapa?
5 mitos y realidades sobre la nutrición
Mito n.º 1: si hace ejercicio de manera regular, comer alimentos de calidad es escencial y el instante y el tamaño de sus comidas es bastante menos esencial.
No es verdad, afirma Gottschall. “Los nutrientes de calidad importan, pero asimismo lo es el instante de comer. Las ventajas que consigue del ejercicio se maximizan en el momento en que come cada tres a cinco horas. La comida más esencial es una hora tras finalizar tu entrenamiento. Siempre y en todo momento tienes que estar seguro de tener 0,3 g/kg de proteína en 2 horas. Esto quiere decir que si pesas 140 libras (64 kg), tienes que consumir 19 g de proteína en ámbas horas de haber terminado tu entrenamiento”.
Para tapar otra patraña
Decir una patraña necesita un doble esfuerzo: Por una parte, debemos rememorar lo que afirmamos (por si acaso nos vuelven a preguntar). Y los hechos reales se recuerdan mucho más que los inventados. Por otra parte, nos ordena a hacer mucho más patrañas para ofrecer congruencia a la primera.
Por poner un ejemplo, un individuo que no posee vehículo propio pero, en una entrevista de trabajo, afirma que sí. En verdad va en transporte público y, un día, llega muy tarde. Y afirma que se encontró con un atasco en el momento en que iba en el vehículo. Pero el día que le soliciten algo pues el turismo lo precisa, deberá inventar otra explicación para disimular que de todos modos no posee (tal y como si estuviese en el taller). Y si entonces se lo vuelven a soliciar, debe hacer otro (por servirnos de un ejemplo, se lo ha prestado a un familiar).
Referencias
- “Mitomanía” en Wikipedia.
- “La mitomanía: la patraña como forma de vida” en El Prado Psicólogos (España).
- “La mitomanía, un trastorno apoyado en la patraña” (vídeo) en Novedades Televisa (México).
- “¿Qué es un mitómano y de qué forma identificarlo?” (vídeo) en Novedades Azteca (México).
- «6 señales para conocer a un mitómano» en BioChile.cl.